Algo de lo que sucedió

En una toma de decisiones rápida, se organizó la velada.
_ no es necesario que cojas el coche, la casa no queda lejos.
Sacò un pequeño bolso de viaje, que siempre que salia a alguna misión dejaba preparado, y no porque el pensara que más allà de lo profesional pudiera aventurarse a compartir algo más que intercambio de información. Pero ya ves podian ocurrir estas cosas, y como decía la abuela:
_ hijo uno sabe cuando se marcha, pero no cuando va a llegar.
Con el bolso de viaje en la mano, y tras dar un sonoro golpe al cerrar el maletero.
_ Bueno tu diras,
Ella no diría, de momento nada.
Mantenia una "amena" conversaciòn, parece ser que confidencial, gestual y algo airada con un hombre de aspecto juvenil en mitad de la calle.
Se quedò mirandolos con cierto estupor, no por nada, solo que no esperaba que ella no estuviera a su lado.
No hizo falta usar su sagacidad para adivinar que hablaban del Tardòn, ayudo a la conclusion, el hecho de que durante todo el tiempo señalaran la Torre y hasta asomaran la cabeza para que los ojos alcanzaran la completa visiòn de la misma.
Y es que cuando hablas sobre algo intentas no apartar la vista del referente, pues quizá por el afán de cargarte de razón. Hay algunas excepciones a lo de mirar, que se entienden, y es que si el objeto (sujeto) de la charla, es poner de vuelta y media al de enfrente, (o lo que se viene llamando critica constructiva), es conveniente no cargarse de razòn por si al de turno le da un arranque de personalidad, y todo lo que estas construyendo lo derriba con un guantazo.
Dio por hecho de lo que hablaban manteniendo ciertas dudas, ante el mutismo de la señora, que tomandolo por el brazo le dijo con gesto incomprensible:
_ es por aquí, y tirando de él (literalmente) avanzaron calle abajo.
La noche fue toledana.

Comentarios

Entradas populares de este blog

YA EN EL BAR QUE HABÍA ABIERTO 1ª PARTE

A la hora prevista

El refran