La revelación

El juzgado, que en realidad no era tal. era la casa de un juez retirado, llamada asì por similitud, y esa gran manìa que tenìa la gente de ponerle nombres identificativos a cualquiet cosa.

Llegaron al juzgado entre  empujones de personas. que empezaban sus quehaceres. No es que las personas empujaran, es que quizà  ellos no andaran muy espabilados.

El juzgado estaba justo enfrente del tardòn.
Enfrascados el juez y la señora, que al hablar braceaba, como cuando pretendes  llevar razón y acompañas cada argumento con un gesto diferente.
La abuela braceaba cuando no se enteraba bien del argumento de la serie.

El un poco fuera de juego, influido por el cansancio, un poco por el vino, y mucho por el ir y venir, se sentó delante de una humeante taza de cafè.
El embelesamiento propio de su estado, le llevó a ser "guardian del tardón", el quedarse fijo en el reloj, su sagacidad y unas cuantas cosillas mas, le llevaron a un descubrimiento, una de las agujas tardeaba

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