De la noche toledana II parte
Literal. no cetrò los ojos.
Se relajò un poco la tensiòn que ,a modo de cortesìa, se habia producido entre ellos.
Pasaban ya las doce y veinte de la noche, pero el lo que verdaderamente agradecìa era el descanso de sus pies. (La hora no la intuyô, miro como sin observar, y se diò cuenta del reloj de pared, y su sagacidad le llevò hasta la hora),
Mientras daba buena cuenta del vino, ella en su afàn explcatorio y ameno, seguìa su relato.
- en realidad deberìa aparecer , biscaré, una foto que, creo recordar, la leyenda (inscripciòn) estaba algo mås clara, pero no me hagas mucho caso, puede que se trate de un reloj diferente,
Efectivamente no le estaba haciendo ningún caso . Las cañas, el vino, y el descanso del par de ascuas que le parecìan sus pies, liberò su cabeza. Estaba pensando otra de esas stiuaciones comprometidas muy habitual.
Vas a entrar a un bar (por ejemplo), un señor que. tiene esa misma idea (entrar) cede el paso,
_ no pasa tu,
el caballero haciendo en gesto con la mano, agitandola a modo de , vas a pasar de una vez?, no se ppnen de acuerdo, intenta pasar uno, el otro tambien, empujones sin malicia. Pasos atras y adelante, esos minutos de un poco desesperantes acaban con los dos encajados en la puerta.
Diose cuenta la señora, elevò el tono,
_ decia que creo que existe una foto mas nitida,
_ ah!! mejor asi,
Reflexionaba ella en voz alta, la verdad es que que más dará que suene tarde, ya disponemos de reloj, pero bueno esta gente tiene interès.
_ esta sonando el telefono
Presurosa se levantò con un gesto de "vaya horarios, no habrá un dia muy hermoso, y tienen que llamar a estas horas'.
Dos copas de vino le dio tiempo a tomarse, para cuando regresó la señora.
_ tenemos que ir a casa de un amigo.
_????
_ un problema con la Virgen de Cortes , el presidente de la cofradia me ha llamado. Anda vamos a su casa,
Se pusieron en marcha. Otra vez los zapatos, cuando llegaron habia medio pueblo congregado a las puertas de la casa.
_ joder, lo que me faltaba...
Se hicieron paso como pudieron. Ayudaban a esta tarea las palmaditas en la espalda que proporcionaba la señora, a algunos casi los tiraba de boca.
Lograron entrar, ya ves el lio, no quieren que se lleven a la virgen a restaurar, por si le devuelven una falsa, Saldré loco, los palos del armazón estan podridos como higos, esta gentte no sabe ni lo que quiere, y ya me contaràs que hago yo. Joder.
En esta disputa se quedaron, y asì empezaba todo.
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